#Descifrado : Las protestas en América Latina – El final del silencio.


“El gran problema de América Latina no es el populismo: es el continuismo, el sostenimiento de malas políticas por décadas”. – Moisés Naím, economista venezolano.

 

Estamos a menos de un mes de terminar el año y como es usual, empezamos a analizar los cambios que se han observado a lo largo del año y a cuestionarnos sobre lo que nos espera para el siguiente. En términos de política y democracia, el final del 2019 está siendo clave para una Latinoamérica que está cansada de la corrupción, la impunidad y de las desigualdades sociales que sus gobiernos han creado los últimos años. América Latina al fin se está haciendo escuchar.

 

Economía, política y desigualdad: detonantes de la mayor ola de protestas de la región latinoamericana

 

Históricamente, la situación de América Latina nunca ha sido fácil. En las últimas décadas se ha visto enfrentada a dictaduras militares, crisis económicas y diversos casos de corrupción. Todos estos siguen teniendo un impacto importante en el presente: lentos desarrollos económicos, aumento de la desigualdad, corrupción, pobreza, entre muchos otros.

Lo que estamos presenciando en Latinoamérica los últimos meses no es algo de lo que deberíamos estar sorprendidos. Era evidente que en algún momento la gente iba a salir a las calles a protestar debido a la situación insostenible que está viviendo la mayoría, según informes de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) 30,8% de la población de la región en el año 2019 vive en la pobreza lo que equivale a 191 millones de personas y 11,5% de la población vive bajo la pobreza extrema es decir 72 millones.  Las proyecciones del CEPAL y del FMI no son favorecedoras para el futuro de la región. Estos datos nos revelan lo ineficientes que han sido las políticas económicas y sociales implementadas por los Estados para nivelar los índices de pobreza. El economista venezolano Moisés Naím explica el impacto que están teniendo las políticas implementados por los gobiernos en la clase media. En efecto, la clase media está luchando para no caer en la pobreza ya qué las medidas que los gobiernos están implementando, son cada vez menos favorecedoras para ellos, “es gente más educada, más curiosa, más desconfiada y escéptica de su gobierno, más intolerantes con la desigualdad y la corrupción”.

América Latina se volvió escéptica, más críticas y menos tolerantes sobre las políticas sociales y económicas que los gobiernos desean implementar, ya que en su mayoría han demostrado ser insuficientes. El 79% de los latinoamericanos cree que se gobierna solo a favor de los poderosos, este dato explica mucho el contexto de las protestas. Las protestas van a seguir hasta que las políticas sociales y económicas beneficien a todo un país y no simplemente a una parte de él que ya posee el bienestar tan añorado por las minorías. En el aspecto político, América Latina ha visto en los últimos años llegar al poder regímenes autoritarios e ilegítimos que durante las protestas lo que han hecho es oprimir de manera violenta a los manifestantes, Nicaragua con Ortega y Venezuela con Maduro son ejemplos de ello.  Estos políticos se han quedado en el poder de manera ilegitima y el pueblo les ha exigido de manera cada vez más persistente que dejen el poder.  Incluso en Bolivia, el expresidente Evo Morales reformó la constitución para poder permanecer más tiempo en el poder. Las personas simplemente buscan hacer entender al Estado que no están conformen y ya no están dispuestos a quedarse de brazos cruzados.

 

Una América Latina que recupera su voz en las calles

 

Los últimos meses han sido caóticos para América Latina. Una ola de protestas que no conoce de ideologías políticas ha tomado las calles exigiendo una mayor representación y mejores políticas sociales de los gobiernos en el poder. Después de años de descontento y de cuestionables rendimientos de parte de los gobiernos.

El caso de Chile es un ejemplo excepcional, según el Latinobarómetro es de los países latinoamericanos que más ha crecido los últimos años y que ha logrado reducir la pobreza a niveles para envidiar por lo demás países de la región. Las personas no están dispuestas a reducir el nivel de vida que tanto les ha costado ganarse y es por eso que han salido a las calles a expresar su descontento ante la subida del precio del metro (de 0,99 € a 1,03 €), que nada más ha sido detonante de las protestas y ha ganado un poder simbólico.

Pero, así como Chile, más países se están uniendo a la ola de protestas de manera individual: Ecuador y Colombia luchan para que sus gobiernos tomen políticas públicas que beneficien a todos los habitantes del país; Bolivia exige elecciones libres y representativas después de haber forzado la renuncia de Evo Morales luego de haber sido reelegido por un fraude electoral; Venezuela y Nicaragua siguen en la lucha de un gobierno legítimo menos represivo. Y es que después de explicar los detonantes posibles de estas protestas nos queda más claro que las mismas no van a parar hasta que los gobiernos entiendan que si están en el poder es porque se les confió la misión de hacer prosperar el país entero y no solo a unos pocos. Los Latinoamericanos encontraron en las calles la única solución para hacerles entender a los gobiernos su descontento.

 Hay que destacar el impacto que puede llegar a tener estas olas de manifestaciones en toda la región. Esta ola de protestas históricas nos confirma el fin de una América Latina callada que ha encontrado su voz en las calles.

¿Estaremos presenciando el comienzo de un efecto domino que lo único que busca es el fin de la iniquidad en la región?

 

Ivana Garcia Hurtado

Press Team

Fuente :

https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-50426109

https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-50563723

https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/44969/4/S1900908_es.pdf

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